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21/10/2026
El Acto de Colación de Grado, Pregrado y Posgrado reconoció a quienes finalizaron sus estudios en esta unidad académica. Las voces de dos egresadas destacaron el valor de la formación pública, el acompañamiento familiar y los desafíos de estudiar mientras se trabaja y se cría.
El esfuerzo de sostener una carrera universitaria, las dificultades económicas y el acompañamiento de los seres queridos fueron parte de las historias que atravesaron el Acto de Colación de Grado, Pregrado y Posgrado de la Promoción 2025-2026 de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). En la ceremonia, 183 personas recibieron sus títulos y celebraron el cierre de una etapa de formación profesional.
El rector de la UNSJ, Tadeo Berenguer, destacó que la graduación representa la culminación de un proyecto personal y el comienzo de una nueva etapa en la que los conocimientos adquiridos pueden contribuir a transformar la sociedad. En su mensaje, puso en valor el papel de la universidad pública en la formación de profesionales con capacidad crítica y compromiso con la justicia social y la democracia
“Es fundamental la inclusión que da la universidad pública y la formación invaluable”, expresó. También reconoció el esfuerzo que implica atravesar una carrera con sus dificultades y tropiezos, y alentó a las personas graduadas a continuar adelante con los valores construidos durante su formación.
Por su parte, el decano de la FACSO, Marcelo Lucero, manifestó su satisfacción por la cantidad de personas que finalizaron sus estudios y señaló que la graduación constituye uno de los momentos más significativos para la institución. “Es la mejor defensa de la Universidad Pública que podemos hacer entregando estos títulos a estos graduados y graduadas que durante muchos años han hecho un esfuerzo por llegar hasta acá”, sostuvo.
Lucero destacó que, en un contexto económico complejo, cada vez más estudiantes deben combinar sus estudios con el trabajo, lo que vuelve más exigente la cursada. Frente a los discursos que cuestionan la necesidad de obtener un título universitario, consideró que estas graduaciones demuestran que las juventudes continúan apostando por la educación superior.
Además, el Decano remarcó que la formación en una universidad pública implica una responsabilidad social. “El esfuerzo es individual, pero también es social, es acompañado y frente a eso hoy les toca a ellos devolverle a la sociedad lo que han recibido del sostenimiento de la sociedad”, expresó.
Estudiar y sostener el camino
Entre las personas graduadas, María Navarro recibió su título de Técnica en Agente Sanitario. Para ella y sus compañeros, la incorporación de esta carrera a la universidad significó una oportunidad de formación y un reconocimiento a una tarea que desarrollan cotidianamente en el territorio. “Que nos hayan dado esta carrera en la universidad ha sido un logro muy importante para mí y para mis compañeros. Hoy estamos muy felices porque, con el acompañamiento de la familia, se ha podido lograr algo muy importante para nosotros”, expresó.
Navarro explicó que la titulación también fortalece su trabajo en los centros de salud y en las comunidades. A través de relevamientos domiciliarios, las y los agentes sanitarios conocen las condiciones de salud de la población, identifican necesidades y reconocen las dificultades que enfrentan las personas para acceder a la atención. “Poder tener una credencial donde el título salga nos da la oportunidad de que la gente nos conozca”, señaló.
En su recorrido, el acompañamiento familiar y el trabajo en equipo fueron fundamentales para sostener el estudio junto con las responsabilidades laborales y familiares. Por eso, al dirigirse a quienes todavía dudan en comenzar una carrera, dejó un mensaje que recupera su propia experiencia: “Nunca es tarde. Si no terminaste el secundario a una edad que correspondería, después, si lo empezás, todo se puede dar. Es cuestión de proponérselo y de seguir adelante”.
Mariana Abaca, graduada de la Licenciatura en Trabajo Social, vivió la colación acompañada por su bebé, Faustina. La emoción de recibir el título estuvo atravesada por los desafíos de compatibilizar la formación académica con la maternidad y por el contexto económico que atraviesan las familias y la universidad pública.
“Con mucha emoción, acompañada de mi bebé, es lo más lindo. La verdad es que es un logro y es algo muy hermoso poder estar celebrando en este momento aquí y de esta manera”, compartió.
Abaca reconoció que el último tramo de la carrera, que coincidió con su embarazo, fue especialmente difícil. Sin embargo, destacó que pudo continuar gracias al apoyo de las personas que estuvieron a su lado y a la posibilidad de formarse en una institución pública. “Es bastante complejo, es difícil, pero se puede”, afirmó.
También agradeció especialmente a su mamá, a su familia y al papá de su hija, a quienes reconoció como parte fundamental de su recorrido: “Transitar este camino es gracias a ella y a mi familia. Sin ellos no podría estar acá”.
Su testimonio puso en relevancia las experiencias de quienes estudian mientras atraviesan tareas de cuidado y otras responsabilidades cotidianas. Aunque cada trayectoria es particular, su historia y la de Navarro muestran que la graduación no es únicamente el resultado del esfuerzo individual, sino que también reúne el acompañamiento de otras personas y las oportunidades que brinda la educación pública.