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21/10/2026
La Facultad realizó la primera parte de la ceremonia de colación con la participación de autoridades, docentes, familias y egresados/as. Durante el acto, los discursos destacaron el valor de la educación pública, el pensamiento crítico y el compromiso de contribuir a una sociedad más justa.
La Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes (FFHA) de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) realizó el viernes 15 de octubre la primera parte de una nueva ceremonia de colación para reconocer a quienes finalizaron sus carreras universitarias y la formación de nivel preuniversitario del Departamento de Música. El encuentro reunió a autoridades universitarias, docentes, familiares y egresados/as en una jornada atravesada por la emoción, los recuerdos y la reflexión sobre el papel de la educación pública.
La ceremonia comenzó con la actuación del Coro de Niños y Jóvenes de la UNSJ, dirigido por Jorge Fuentes, el ingreso de la Bandera de Ceremonia de la Facultad y la entonación del Himno Nacional Argentino. Luego se conformó la mesa académica y se dio paso a los discursos de despedida, antes de la ceremonia de compromiso y juramento, la entrega de distinciones académicas y la entrega de diplomas.
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue el de la egresada como profesora de Historia Martha Ayelén Almarcha Pérez, quien habló en representación de sus compañeros. En su discurso, invitó a mirar los títulos más allá del esfuerzo individual y a reconocer las historias familiares y colectivas que hicieron posible llegar a ese momento.
“Estoy convencida de que la universidad nunca fue solamente una meta personal. Para muchos de nosotros fue también el sueño de una familia trabajadora que alguna vez se imaginó un futuro diferente para sus hijos”, expresó.
Por otro lado, en representación de los docentes, el profesor Fernando Recio también puso el acento en el recorrido compartido y en las redes de apoyo que acompañan a cada estudiante. Señaló que la formación universitaria requiere tiempo para aprender, cuestionar conocimientos y atravesar dificultades, en contraste con una sociedad que muchas veces privilegia la rapidez y la inmediatez.
Para explicar el valor de la vida en comunidad, recurrió a una imagen del mundo de la música: la resonancia por simpatía, un fenómeno en el que una cuerda puede comenzar a vibrar cuando otra cercana produce una frecuencia determinada.
“Creo que el desafío de hoy es encontrar eso que nos hace resonar en comunidad y creo que la clave, por lo menos, está en defender estos espacios en donde el encuentro se hace posible”, afirmó.
La decana de la FFHA, Myriam Arrabal, felicitó a los egresados/as y destacó que la entrega de diplomas representa tanto la culminación de una etapa formativa como un momento significativo para la institución.
En sus palabras, recuperó las reflexiones del filósofo José Ortega y Gasset sobre la misión de la universidad y la importancia de que la formación profesional no se limite al dominio de una disciplina, sino que permita comprender el mundo, interpretar el presente y desarrollar el pensamiento crítico.
Arrabal planteó que la educación superior debe mantener un vínculo estrecho con las necesidades de la comunidad, mediante el intercambio de saberes y la colaboración entre instituciones para impulsar el crecimiento educativo, científico y cultural de la provincia.
Antes de la entrega de títulos, el rector de la UNSJ, Tadeo Berenguer, destacó que la formación en Filosofía, Humanidades y Artes permite desarrollar una mirada crítica y una sensibilidad que atraviesa distintas formas de expresión y conocimiento.
“Los conocimientos y el título alcanzado son solo puentes, instrumentos de servicio, herramientas para llegar a quienes los necesitan”, expresó.
Berenguer instó a los egresados a conservar sus valores, la ética profesional y la humanidad en los desafíos que enfrentarán a partir de esta nueva etapa. Además, reconoció el papel de las familias y de la universidad pública y gratuita en la posibilidad de completar sus estudios.
Una historia de esfuerzo y superación
Entre quienes recibieron su título estuvo Carolina Fabaro, egresada de la carrera de Intérprete Musical de nivel preuniversitario, quien compartió una historia de perseverancia. Había ingresado a la carrera en 2009, pero luego se trasladó a Mendoza para continuar su formación con una licenciatura en Música Popular. Durante la pandemia, aprovechó la virtualidad para retomar en la UNSJ.
Fabaro explicó que la posibilidad de completar esos estudios le permitió cerrar una etapa que había quedado abierta durante años. Para ella, la música fue mucho más que una formación académica: fue una herramienta para atravesar momentos difíciles y encontrar nuevas posibilidades.
“A mí me ha enseñado, me ha salvado la vida más que nada el tema de la música. Venía de muchos problemas, entonces cursar esta carrera me hizo descubrir que se puede seguir, que hay una luz a seguir”, contó.
La egresada también destacó el valor de terminar una carrera en la adultez, mientras se trabaja y se cría a un hijo. “Es demostrarle también el ejemplo de que uno puede terminar lo que se propone, lo que empieza lo puede terminar”, afirmó.