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03/08/2026
Un estudio de Iván Hidalgo Durán sobre el Colegio Santa Rosa de Lima pone en valor el papel de Fray Justo Santa María de Oro, Domingo Faustino Sarmiento y Tránsito de Oro en una experiencia educativa pionera para las mujeres sanjuaninas durante el siglo XIX.
La historia de la educación en San Juan continúa revelando capítulos poco conocidos. A partir de una investigación de la Universidad Nacional de San Juan sobre el Colegio Santa Rosa de Lima, fundado el 9 de julio de 1839, nuevos aportes permiten reconstruir cómo surgió uno de los primeros establecimientos destinados a la educación de mujeres y cuál fue el pensamiento pedagógico que impulsó su creación.
Iván Hidalgo Durán, egresado de la Licenciatura en Geografía y docente de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan, explicó que la iniciativa nació a partir del interés que Fray Justo Santa María de Oro tenía por la formación femenina. Como antecedente, recordó que el Fraile había encomendado la educación en geografía de su sobrina, Tránsito de Oro, lo que constituye una de las primeras evidencias de su preocupación por la enseñanza de las mujeres.
La fundación del Colegio fue impulsada por Domingo Faustino Sarmiento junto a Tránsito de Oro. En el acto inaugural, Sarmiento pronunció un discurso titulado “La educación de las mujeres”, publicado posteriormente en el primer número del periódico El Zonda. Allí reconocía que la iniciativa no había sido exclusivamente suya, sino que compartía el mérito con Fray Justo Santa María de Oro.
La investigación también permitió reconstruir parte del plan de estudios que recibían las alumnas. Entre las asignaturas se encontraban aritmética, geografía descriptiva, bordado, dibujo y labores, nombre con el que se conocían las actividades vinculadas a la vida doméstica, como la cocina y las tareas del hogar. Además, las estudiantes realizaban visitas al Hospital San Juan de Dios como parte de una formación orientada a la solidaridad y la caridad.
Otro dato curioso, es que en el manuscrito se evidencia un dato precursor en cuanto a la vestimenta educativa. Sarmiento propone allí la utilización de ropa blanca para que no se genere entre las estudiantes una competencia de estatus anticipándose por casi un siglo a la implementación del guardapolvo blanco escolar en Buenos Aires de 1920.
Aunque gran parte de la documentación original permanece extraviada o se encuentra fuera de la provincia, el investigador continúa rastreando fuentes que permitan conocer con mayor precisión el funcionamiento de la institución, sus reglamentos y la organización de sus estudios.
El contexto en el que surgió el colegio también explica la importancia de la iniciativa. De acuerdo con los datos que Sarmiento expuso en El Zonda, hacia 1839 San Juan contaba con alrededor de 30.000 habitantes y una gran parte de la población no sabía leer ni escribir. Esa realidad motivó su convicción de que la educación debía llegar tanto a los varones como a las mujeres.
"La civilización no puede detenerse en la puerta de los hogares", sostenía Sarmiento al defender la necesidad de instruir también a las mujeres, convencido de que su formación era indispensable para el progreso de la sociedad.
Durán destacó además la capacidad intelectual de un joven Sarmiento, que con apenas 28 años ya producía textos de naturaleza muy diversa: desde reglamentos y constituciones escolares hasta cartas, discursos y artículos periodísticos. Esa producción temprana demuestra, según señaló, una notable madurez en su pensamiento sobre la educación y la organización institucional.
La recuperación de estos documentos y testimonios permite comprender que la educación femenina en San Juan no fue un proceso secundario, sino una apuesta temprana por ampliar el acceso al conocimiento y sentar las bases de una sociedad más instruida, en una época en la que ese derecho todavía estaba lejos de ser una realidad para la mayoría de la población.
Fotografía extraída de las redes de la Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento