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22/07/2026


Investigación y soberanía alimentaria

La importancia de las tierras del INTA San Juan

En medio de intenciones de venta de terrenos del organismo de tecnología rural en el país, la Directora del INTA San Juan habla de las funciones de las tierras de San Martín y de Pocito. Menciona una reducción del 30 por ciento del personal.

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Algunos medios de comunicación dan cuenta de que el Poder Ejecutivo Nacional sigue planificando vender miles de hectáreas (ha) de tierras del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). En ese sentido, las informaciones dicen que su presidente, Nicolás Bronzovich, proyecta relevar tierras de este organismo científico rural para evaluar si realmente sirven para investigar.

En San Juan el INTA cuenta con dos campos. Uno está en el departamento de Pocito y tiene 60 ha; el otro, en San Martin, y posee 120 ha.

¿Cómo son utilizadas esas tierras por INTA San Juan?, lo explica la doctora Mónica Ruiz, su directora. “Las tierras de ambos campos son utilizadas para ensayos. Hay superficies con especies perennes como vid, olivo, almendro, entre otras. Y hay superficies con cultivos estacionales como tomate, quinoa, cáñamo, trigo, alfalfa, etcétera”, señala.

Ruiz, graduada de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, destaca que en el campo de San Martin “se encuentra la cuarta colección mundial de olivo reconocida por un organismo internacional, el COI, Consejo Oleícola Internacional”. “Los excedentes de esos ensayos son comercializados a través de la cooperadora del INTA y los fondos obtenidos se reinvierten en la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) San Juan. Por ejemplo, eso sucede con el aceite de oliva”, muestra.

Sobre si hay posibilidad de que ventas de tierras del organismo afecten a San Juan, Mónica Ruiz analiza respecto de los terrenos que, “comparados con otros campos del resto del país, su valor es bajo”. “Pero siempre será de interés de los privados comprar buenas tierras a bajo costo”, considera.

Además de las intenciones de vender tierras, INTA ha sufrido por ejemplo la baja de su programa Prohuerta en 2024 (“todas las familias y escuelas beneficiarias del programa dejaron de ser atendidas”, dijo Mónica Ruiz en una entrevista de Revista U). A eso se suma la disminución de personal. “No hemos tenido despidos, pero sí retiros voluntarios”, cuenta la funcionaria y añade que uno de los retiros fue en el año 2024, cuando se retiraron cuatro personas. Otro tuvo lugar en 2026, con el retiro de trece personas, nueve de ellas profesionales. “Además de eso, la no renovación de vacantes generadas por jubilaciones, renuncias y otros motivos ha implicado desde diciembre de 2023 a la fecha una reducción del 30 por ciento del personal”, cierra Mónica Ruiz.

Imagen de portada: Paula Farias