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18/06/2026
La defensa y la política exterior argentina también es tema de abordaje de una Universidad nacional pública de provincia, como la UNSJ. Por ello, el abogado Gerardo Tripolone y la politóloga Yanina Jotayán llevan adelante un Seminario permanente. ¿Qué es la “trampa para pensar la defensa nacional”?
Los próximos 4, 5 y 12 de junio habrá una actividad de extensión compartida entre el Departamento de Ciencias Políticas, el Departamento de Ciencias Jurídicas, el Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (IISE) y el Centro de Estudios de la Integración Latinoamericana (CEILA) de la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad Nacional de San Juan. Es un seminario-taller de Teoría Política y Jurídica titulado “Geopolítica, Derecho y Orden Mundial. De Carl Schmitt a las transformaciones actuales de la guerra”. El lugar de la propuesta es el Aula Estrado de la FACSO.
Esta actividad es parte del Seminario Permanente sobre Política Exterior y Defensa Nacional, que llevan adelante desde hace cuatro años el Dr. Gerardo Tripolone y la Mg. Yanina Jotayan, ambos docentes e investigadores de la FACSO. “En ese cursado (el que comienza el 4 de junio) abordaremos cuestiones relativas a la geopolítica, el derecho internacional y la guerra a partir del pensamiento de Carl Schmitt, y está dirigido a graduados y alumnos avanzados en las carreras de Ciencias Sociales y Humanas y al público interesado en los temas planteados.”, dice el abogado Tripolone, en diálogo con INFOU sobre cuestiones referentes a la defensa nacional. Lo hace desde una universidad pública, como la UNSJ, cuando “el estudio de la defensa nacional, en líneas generales, estuvo más bien acotado a instituciones de formación e investigación castrense”, indica el también investigador de CONICET.
- ¿Cómo define Defensa Nacional?
-Existen muchas definiciones académicas y distintos países, a su vez, han adoptado diferentes definiciones para orientar su política de defensa. Legalmente, Argentina adoptó en la ley de defensa nacional de 1988 una que establece que “la Defensa Nacional es la integración y la acción coordinada de todas las fuerzas de la Nación para la solución de aquellos conflictos que requieran el empleo de las Fuerzas Armadas, en forma disuasiva o efectiva, para enfrentar las agresiones de origen externo”.
-Habla de casos de agresiones desde fuera del país…
-Esta definición tiene la característica central de acotar la defensa nacional a aquellas agresiones que sean de tal entidad que requieran el empleo de las fuerzas armadas, esto es, el poder más grande que tiene el Estado para el ejercicio legítimo de la fuerza. Y que provengan del exterior, lo que quita de la política de defensa nacional las hipótesis de agresiones que surjan del interior del país. Además, la actuación es disuasiva, o sea, evitar la agresión, o efectiva, es decir confrontarla o repelerla si sucede.
-Cuál es la finalidad política de la defensa?
-La finalidad de la política de defensa, según la ley, es “garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación; proteger la vida y la libertad de sus habitantes”.
El 4 de junio, primera jornada del seminario taller “Geopolítica, Derecho y Orden Mundial”, el director del Departamento de Ciencias Políticas de la FACSO, Dr. Daniel Inojosa Bravo, presentará el libro La nostalgia por el orden. Carl Schmitt y el derecho internacional, del abogado Gerardo Tripolone.
- El alineamiento automático del presidente Javier Milei con Trump y que el Comando Sur de Estados Unidos considere al Mar Argentino como un “bien común global” y que el gobierno local avale eso, ¿se puede leer como un acto de entrega de soberanía?
- Es difícil establecer el alcance del acuerdo, ya que no se ha hecho pública, hasta lo que sé, la carta de intención firmada entre la Armada Argentina y el Comando Sur. Por los trascendidos, expresa el alineamiento con Estados Unidos en política exterior y de defensa nacional. Esto puede leerse como una estrategia pretendidamente "realista" frente al poder hegemónico, pero también como una decisión de carácter ideológica según la cual la alianza con Estados Unidos se basa en criterios morales (lo que algunos autores han llamado “occidentalización dogmática” o “populismo civilizacional”) y, por tanto, compartir la información recabada en el Atlántico Sur es más bien un deber que una necesidad estratégica. Desconozco con qué alcance se utiliza la idea de “bien común global” en la carta de intención. La cuenta oficial de la Embajada de Estados Unidos en X publicó que “Estados Unidos y Argentina están lanzando el Protecting Global Commons Program para fortalecer la seguridad marítima en el Atlántico Sur”. El posteo no llama “bien común global” al mar territorial argentino.
-Al existir el alineamiento incondicional con Estados Unidos, ¿cómo es hoy la defensa nacional argentina?
-La política de defensa nacional es inescindible de la política exterior. Lo que se decide en una esfera impacta en otra. Las decisiones del actual gobierno en relación con la política de defensa nacional son coherentes con el alineamiento explícitamente incondicional con Estados Unidos. Esto incluye decisiones en torno a la adquisición de sistemas de arma, como los F-16 A/B MLU Fighting Falcon y Vehículos de Combate Blindados a Rueda Stryker 8x8; acuerdos sobre vigilancia compartida, como la reciente Carta de Intención entre la Armada Argentina y el Comando Sur para fortalecer la vigilancia y la seguridad marítima en el Atlántico Sur; la búsqueda de ser aceptado como “socio global” de la OTAN; la prioridad de ejercicios militares con Estados Unidos, aunque, cabe aclarar, se han hecho durante gobiernos anteriores, entre otras.
- ¿Todo ello fortalece o debilita la defensa nacional?
-Hay que tener en cuenta dos cuestiones. En primer lugar, que, debido a décadas de desinversión y desatención de la política de defensa nacional, Argentina no tiene capacidades militares efectivas para cumplir con los objetivos que estipula la ley de defensa nacional. Con esto en mente, lo segundo que debe considerarse es cómo se aprecia el escenario global. A riesgo de simplificar, existen dos grandes posiciones: una que entiende que asistimos a un periodo de “transición hegemónica”, esto es, un declive relativo del poder estadounidense frente al ascenso de China. En este escenario, Argentina estaría aliándose incondicionalmente con la potencia en declive. Por el contrario, la segunda posición considera que los conflictos y tensiones actuales constituyen episodios de un reajuste o reacomodamiento del poder de Estados Unidos, el cual seguiría siendo hegemónico a nivel regional y primario a nivel mundial. Bajo esta tesis, la alianza con Estados Unidos sería la posición más realista tomando en cuenta nuestro poder militar y las acciones armadas recientes de Estados Unidos para reafirmar su predominio, por ejemplo, en Venezuela.
-Justamente, lo que sucedió con Maduro, ex presidente de Venezuela, en el ataque de Estados Unidos, ¿hace repensar el tema de defensa nacional?
-La agresión de Estados Unidos a Venezuela evidenció que el poder militar de Estados Unidos puede doblegar con facilidad un régimen que gobernó 26 años un país. Ni la región en conjunto, ni sus países individualmente, ni siquiera Brasil, el vecino más poderoso, pudo hacer nada relevante ante esta decisión. Hay muchas variables que inciden en esta imposibilidad de actuar, pero hay una que es evidentemente obvia: el nulo poder militar de disuasión que tienen los países de la región, incluso Brasil, para evitar que Estados Unidos intervenga en el subcontinente. Ante la evidente disparidad de poder, el camino que han tomado los gobiernos ha sido el de no provocar o aliarse con Estados Unidos, lo cual tiene sentido en el contexto político actual. No obstante, la experiencia debería servir para notar la necesidad de generar capacidades defensivas de nuestros países.
-La consideración de la sociedad sobre las Fuerzas Armadas Argentinas, desde 1983 hasta hoy, ¿ha socavado la imagen de todo el universo militar?
-Indudablemente, la visión sobre las Fuerzas Armadas Argentinas desde 1983 hasta la actualidad está atravesada por la memoria de las dictaduras militares del siglo XX, –especialmente la de 1976-1983 con sus violaciones masivas a los derechos humanos, represión política y destrucción económica– y por la derrota en la Guerra de Malvinas. Esto ha generado lo que algunos autores llaman una “trampa” para pensar la defensa nacional. Esto es, pensar la política de defensa nacional y la política militar con la sombra de estos eventos y no encararla desde el actual contexto democrático y de subordinación militar a la conducción política de la defensa y con el objetivo de afrontar los desafíos presentes y futuros del país.
-El Seminario Permanente sobre Política Exterior y Defensa Nacional, al ser gratuito y abierto, es como que busca garantizar un acceso más amplio a conocimientos ¿qué es lo más importante que se propone transmitir el Seminario?
-El objetivo principal que tenemos con el Seminario desde 2023 es generar un espacio de producción e intercambio de conocimientos sobre política de defensa y política exterior argentina desde San Juan. En el caso de la política de defensa nacional, es importante porque ha sido tradicionalmente un área de vacancia dentro del sistema académico y científico nacional. El estudio de la defensa nacional, en líneas generales, estuvo más bien acotado a instituciones de formación e investigación castrense. En el caso de las instituciones universitarias y científicas civiles de nuestro país, la investigación se enfocó especialmente en las relaciones civiles-militares o el control civil de las Fuerzas Armadas. A su vez, en los casos en que se indagaba en política de defensa nacional, también en líneas generales, esto se hacía desde universidades o instituciones en Buenos Aires u otros centros urbanos. Nuestra intención con Yanina Jotayán fue la de producir y hacer circular estos conocimientos también desde una universidad del interior del país, por supuesto, siempre en diálogo con académicos de otras instituciones científicas y universitarias de Argentina y otros países.
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