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01/05/2026
El conocido alumno de Artes Visuales de la UNSJ fue asistido por sus pares, que organizaron un festival para ayudarlo económicamente. Algunos compañeros colaboran con él en las tareas cotidianas, porque su movilidad es reducida. “Me están haciendo un poco más llevadero el día a día”, dice el joven.
Las comunidades no son solo espacios de identificación y de pertenencia social. Muchas veces son la salida a los dramas que la vida presenta en determinados momentos. Eso lo sabe bien Fernando Ramos, a quien lo sostienen sus amigos y la solidaridad de la universidad pública, en donde transita su camino para cumplir un sueño: egresar como licenciado en Artes Visuales.
El joven de 30 años necesita de los demás porque la esclerosis múltiple que le diagnosticaron en 2017 –una enfermedad que ataca al sistema nervioso central, provoca un deterioro general y deriva en discapacidad- ya está muy avanzada. Él convive con el dolor y las frustraciones por los cambios en su cuerpo, que cada día le reducen un poco más la movilidad. Y en un tiempo atravesado por políticas nacionales dañinas para las personas con discapacidad su salud tuvo serios embates.
En ese contexto aparecieron sus pares de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), que idearon el festival “Rock por Fernando”, para ayudarlo económicamente. "Me parece súper valioso que mis compañeros hayan tenido la intención de organizar todo esto. Es muy importante también, en el contexto social en el que estamos, que esto se genere desde la comunidad de la Universidad", agradeció el joven.
La actividad rockera fue desarrollada el viernes 27 de marzo en el CUIM (Complejo Universitario Islas Malvinas), organizado por el Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes (FFHA) y el espacio Ideas de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN).
Mientras algunas bandas sanjuaninas actuaban en el escenario, Fernando mostró las obras artísticas que hizo a través de “una matriz del grabado”, como son las “impresiones sobre remeras, bitácoras o libretas chiquitas”. "Yo voy hacia lo diferente, hacia lo que usualmente se ve como algo distinto. En realidad hay algo humano dentro de todo eso, que también se ve reflejado en la discapacidad. En mis trabajos trato básicamente de mostrar cómo la sociedad responde a todo eso", le explica a Info U.
Hoy, después de haber atravesado graves dificultades durante el 2025, Ramos dice que está “relativamente bien” de salud. “Estoy con algunos trámites por cuestiones médicas, pero trato de llevarlo con asistentes sociales del hospital y con amigos que me acompañan”, asegura el estudiante.
Además de los amigos de siempre, están con él personas que lo conocieron tras la viralización de su caso en las redes sociales y compañeros de la facultad que lo sostienen desde el año pasado. “En el momento en que ellos no pueden estar presentes le pago, con lo que se ha podido recaudar en este último tiempo (a través de las colectas), a una persona para que venga a asistirme”.
"Ellos me están haciendo un poco más llevadero el día a día: me asisten con las comidas o me ayudan si me tengo que trasladar a algún lado en la silla de ruedas. Estoy muy agradecido con la comunidad sanjuanina y con la gente de otras provincias que ha colaborado desde lo económico", cuenta el joven.
De tan remanida, la frase “a la gente solo la ayuda la gente” se volvió un cliché. Aunque últimamente cada uno de esos actos resaltan más, atados a un contexto de individualismo creciente. Entonces Ramos celebra haber recibido tanto cariño en una época de altruismo escaso: "Hace unos días me donaron una heladera, así que de a poquito, con la ayuda de todas estas personas, están mejorando las cosas. Es más lo que tengo que agradecer que lo que tengo que pedir. Me donaron alimentos y hasta me ayudan a lavar la ropa".
Él rescata, además, que en la Universidad “se preocupan por las personas de su comunidad”. Un espacio que hoy más que un sitio para el estudio ya es una familia que lo abraza cada vez que siente que su mundo se desmorona. Y así, Fernando revela que su lema frente a la adversidad es: “Mientras haya vida siempre habrá esperanza”.
Zama
Fotos: Centro de Estudiantes de la FFHA