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14/03/2026


Aniversario de un proyecto que cambió la adultez mayor en San Juan

Aprender, crear y reencontrarse después de los 50

El programa Por un Nuevo Proyecto de Vida, de la Facultad de Filosofía, cumple tres décadas. Nacido para ofrecer talleres a personas mayores sin requisitos de escolaridad, es un espacio de aprendizaje, contención y comunidad. Las inscripciones, en marzo, serán en la Escuela Antonio Torres.

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Emblema de educación no formal en San Juan para mayores de 50 años, el programa “Por un Nuevo Proyecto de Vida” inicia en 2026 su trigésimo año de vida. Creado para quienes nunca habían podido acercarse a la universidad o para quienes, después de toda una vida de trabajo, crianza o responsabilidades deseaban aprender algo nuevo, este proyecto se consolidó como un espacio pionero en la provincia y en el país. Eduardo Peñafort, coordinador del programa e integrante del equipo fundador, repasa el largo camino recorrido y las razones por las que este espacio sigue teniendo tanto sentido tres décadas después.

El origen se remonta a principios de los años 90, cuando la profesora Bertha Varas de Klement vislumbró, frente a su jubilación cercana, la necesidad de crear un espacio educativo específico para adultos/as mayores. Según recuerda Peñafort, “ella decidió crear un proyecto destinado a la población mayor de 50 años que no había tenido la posibilidad de llegar a la universidad o que tenía intereses distintos a los que había podido desarrollar”. Con ese espíritu, el proyecto tomó forma y fue sostenido desde sus inicios por el apoyo institucional decisivo de la decana de entonces, Isabel Gironés de Sánchez, y del rector Tulio del Bono. A ese respaldo se sumó un equipo que trabajó durante años en la elaboración del anteproyecto y su puesta en marcha: Amelia Mariel, Magda Kuyen, Magda Lahoz de Klinski y el propio Peñafort.

La propuesta, innovadora para la época, irrumpió con fuerza en la comunidad sanjuanina. En 1996, cuando se abrió la primera inscripción, se esperaban entre 200 y 300 alumnos/as. Sin embargo, en apenas tres días se anotaron 1.500 personas. Ese impacto obligó a reorganizar espacios, sumar docentes y redefinir la estructura del proyecto. La Escuela Antonio Torres, con accesibilidad adecuada para la población adulta, se convirtió desde entonces en la sede del programa, que mantiene allí su actividad desde hace tres décadas.

A lo largo de estos años, “Por un Nuevo Proyecto de Vida” experimentó distintas etapas: crecimientos, crisis, reaperturas y desafíos inesperados. La crisis del 2001 redujo la matrícula, aunque nunca logró quebrar el vínculo con la comunidad. Luego, la pandemia significó una pausa obligada para un grupo etario en riesgo, lo que implicó volver a empezar una vez más. Pero el proyecto resistió gracias a su esencia: una filosofía de respeto, diversidad y convivencia. “Se convirtió en un foro donde conviven personas de distintas edades, religiones, niveles culturales y experiencias. Se aprende, pero también se aprende a convivir”, resume Peñafort.

La oferta actual de talleres refleja la evolución del mundo y de las necesidades de las personas mayores. Hoy uno de los cursos más concurridos es el de uso de telefonía celular, creado tras detectar que la vida digital exigía nuevas herramientas cotidianas. Computación, idiomas, literatura, teatro, artes plásticas, historia del arte, gimnasia de bajo impacto, yoga y folclore conforman una propuesta plural que combina formación cultural, expresión artística, bienestar y socialización. En total, son 16 talleres con niveles progresivos y docentes de la UNSJ que sostienen el proyecto con compromiso y vocación.

El coordinador destaca la importancia de la accesibilidad económica: “Este año el costo por taller será de 12 mil pesos y 10 mil de inscripción. Es muy bajo porque ningún docente trabaja con cargo rentado, sino con un porcentaje que se canaliza a través de la Fundación de la Universidad”. Gracias a esa estructura solidaria, el proyecto mantiene su carácter público, accesible y cercano.

A lo largo de treinta años, decenas de miles de personas pasaron por estas aulas. Algunas encontraron un espacio para reconstruir su tiempo personal. “Muchas mujeres nos decían: me he dado cuenta de que tengo derecho a tener una vida propia y proyectos propios”, recuerda Peñafort. Otras descubrieron talentos dormidos: una modista que terminó exponiendo obras de pintura, un grupo de escritoras que formó “Las Ñustas”, talleres que viajaron juntos o continuaron reuniéndose más allá del ciclo lectivo. Las amistades, los vínculos afectivos e incluso las nuevas parejas dan cuenta de que este proyecto no solo educa, sino que transforma vidas.

Peñafort reconoce que también se han producido tensiones inevitables en un espacio tan diverso, especialmente en talleres donde los temas despiertan pasiones, como historia del arte o filosofía. Sin embargo, valora profundamente que esas diferencias se tramiten con respeto y aprendizaje mutuo. “Hemos aprendido a convivir en una edad en la que a veces uno puede volverse rígido o intolerante. Y eso es tan valioso como cualquier contenido académico”.

En 2026, mientras celebra tres décadas, el proyecto se prepara para recibir a una nueva cohorte de estudiantes mayores de 50 años. Las inscripciones estarán abiertas del 2 al 30 de marzo en la Escuela Antonio Torres, de 18 a 20 h, y también habrá una modalidad virtual a través de la página de la Facultad.

Treinta años después, “Por un Nuevo Proyecto de Vida” sigue honrando la misión con la que nació: ofrecer un espacio de aprendizaje, creatividad y encuentro para una población que, lejos de retirarse del mundo, busca seguir creciendo. La UNSJ reafirma así su compromiso con la educación a lo largo de toda la vida y con una universidad abierta a toda la comunidad sanjuanina.

Entrevista realizada por Pablo "Zama" Bustamante Biltes